En verano del 2015, nos encontrábamos en Bamako participando en un proyecto de alfabetización de CC ONG Ayuda al Desarrollo. Tras un tiempo viviendo y experimentando lo que el país nos ofrecía, el 20 de agosto quedamos marcadas de manera violenta y definitiva. Aquel día habíamos ido a N’Gabacoro Droit; allí nos topamos con un cobertizo medio derrumbado que resultó ser la sala de espera del centro médico comunitario (CSCOM, por sus siglas en francés), un pequeño hospital que presentaba un panorama desolador: agujeros en el tejado, camas rotas, cables colganderos y una evidente escasez de recursos.

Al salir, en shock, fuimos a visitar a una familia que vivía en frente de aquel hospital. Fue ahí donde conocimos a la sonriente Djouma:

«La madre me ha dicho que se llama Djouma. Djouma. Un rayo de luz, un canto a la vida ante la muerte que he sentido de cerca en el hospital.»

Un mes más tarde, el 26 de septiembre del 2015, recibimos la trágica noticia: se había apagado una luz en Malí.

«Djouma tenía tan solo cinco meses. Enfermó de malaria; vivía en frente de un hospital. No puedo dejar de pensar.»

La página del diario de Laia de aquel día fue el detonante de lo que estaba a punto de iniciarse: unas semanas más tarde y gracias al apoyo de la CC ONG, decidimos fundar el proyecto Djouma. Nos propusimos el ambicioso reto de aceptar la petición que nos había hecho su equipo médico y, así, reformar el hospital. Un año más tarde, cumplimos nuestro sueño y objetivo: el 13 de agosto del 2016 inauguramos el CSCOM reformado de N’Gabacoro Droit.

«Cierro los ojos y me veo llegando a N’Gabacoro Droit un año atrás. Esta vez nos acercamos a un nuevo centro médico, sin agujeros en el techo ni cables que cuelgan aquí y allá. Djouma: un canto a la vida que sigue sonando en los demás.»

Laia Dosta y Marina Palmés

Somos jóvenes con mucha ilusión por cambiar aquellas cosas que consideramos que
están en nuestras manos. Así, trabajamos voluntariamente con el propósito de reunir
los fondos necesarios para desarrollar los proyectos que llevamos a cabo con las
comunidades locales de Malí y Uganda, que supervisamos personalmente.

¿El objetivo? Hacer de esos lugares, de los que estamos enamoradas, un rincón un
poco más justo, a través de pequeños proyectos viables y asequibles. Nuestro
corazón y todos nuestros esfuerzos están volcados en estos países.

La comunidad educativa de Bandjougoubougou (Bamako).
Laia Dosta y Marina Palmés, cofundadoras de Djouma.
Laia Dosta: una de las impulsoras de la ONG.